Abrí los ojos y como si no me funcionaran, no quería levantarme pero Rosalba se quejaba por el sonido de la alarma, me levanté sólo por que no quería que mi hija se despertará tan temprano, jamás se es suficientemente grande para despertarse temprano, mucho menos ella, tiene seis.
Me vestí entre la oscuridad y las luces que entran por debajo de la puerta, algunos faros prendidos y el cielo ya no es tan azul marino, término de ponerme las botas y escucho a mi hija hablar entre sueños, le doy unas palmaditas en la espalda mientras le susurro un sh-sh-sh.
Salgo de mi casa y cojo mi bicicleta, incluso el perro esta dormido, miro el cielo que ya esta bien manchado por el sol, se me hace tarde para el trabajo.
Mis patrones ya estaban afuera de su casa, esperándome en la camioneta, yo no tengo llaves así que estoy encerrado hasta que ellos lleguen por eso de las cinco, por suerte Lupita la señora que limpia me deja un bocado en la bodeguita, ella se va con ellos por que ya esta muy viejita como para caminar hasta la parada de autobuses.
Hago lo mismo todos los días que trabajo aquí, los lunes, miércoles y viernes;
Corto el zacate y barro las hojas secas, arreglo el jardín y las flores de la señora. Las rosas, las azucenas, los tulipanes, las orquídeas, las bugambilias y las violetas, siempre cuido y arreglo más a las violetas, por que son mis favoritas, así se llama mi hija.
Me la paso un rato aburrido esperando por cuarenta minutos a mis patrones, mientras ellos entran por el portón yo salgo, en ese momento la señora Marisol me paga mi sueldo y me pregunta por sus flores, siempre le digo que todo esta bien y ella siempre asiente, nada más que una sonrisa y nada menos.
domingo, 17 de marzo de 2013
domingo, 3 de marzo de 2013
El parque Guayaba.
Me vi los zapatos nuevos y los tenía sucios otra vez ¿por dónde camino o por dónde andan ellos sin mi que siempre se ensucian?
A veces me pierdo en mi pensamiento, como tomar un tren unos segundos, como cuando te quedas leyendo las tarjetas de felicitación en el supermercado por minutos, así me pierdo muy seguido, supongo mis zapatos salieron a caminar un poco mientras yo no estaba, mientras andaba perdido.
Yo creo que todo tiene una razón y que tal vez mis zapatos están sucios para que alguien me lo señale y esa persona se enamore de mi, me haga platica y tomemos café hasta que seamos viejitos y no hagamos más que tejer.
Pero no me gusta traer los zapatos sucios, mucho menos traer los cordones desamarrados, como ahora, en mi pie izquierdo, olvide decirles que estoy en un parque muy bonito llamado Guayaba, se llama así por que había muchos árboles de ellas y las personas solían venir a tomar unas pocas y sentarse a comérselas.
Ahora se debería de llamar el parque Hormiga, por que ellas se comieron todo, o tal vez yo me perdí en el pasado y los corte todos para ahora estar sentado aquí y ver el atardecer, entonces debería llamarse el parque Carlos.
Me acabo de perder otra vez en mis pensamientos y no me amarre el cordón, me agacho y lo amarro, pero nadie se enamoró de mi, nadie dejo caer sus libros para que yo le ayudara a recogerlos, nadie se tropezó conmigo intencionalmente para preguntarme mi nombre, tal vez si debería limpiar mis zapatos y no andar solito en el parque.
Llevo aquí casi veinte minutos y no me he dado cuenta si han pasado personas o no, imagino que si, pues me daría miedo si no, como cuando estoy leyendo y olvido que estoy abrazado de alguien, ojalá hubiera guayabas todavía para comer un poco y ser feliz.
Ya casi es de noche y tengo que volver, no por que sea de noche pues a mi me encanta la luna, le tengo más resentimiento al sol pero con mis dedos no lo puedo tapar, me tengo que ir por que tengo algo importante que escribir, no recuerdo sobre que ni la razón, tal vez escriba de lo mucho que me perdí hoy.
A veces me pierdo en mi pensamiento, como tomar un tren unos segundos, como cuando te quedas leyendo las tarjetas de felicitación en el supermercado por minutos, así me pierdo muy seguido, supongo mis zapatos salieron a caminar un poco mientras yo no estaba, mientras andaba perdido.
Yo creo que todo tiene una razón y que tal vez mis zapatos están sucios para que alguien me lo señale y esa persona se enamore de mi, me haga platica y tomemos café hasta que seamos viejitos y no hagamos más que tejer.
Pero no me gusta traer los zapatos sucios, mucho menos traer los cordones desamarrados, como ahora, en mi pie izquierdo, olvide decirles que estoy en un parque muy bonito llamado Guayaba, se llama así por que había muchos árboles de ellas y las personas solían venir a tomar unas pocas y sentarse a comérselas.
Ahora se debería de llamar el parque Hormiga, por que ellas se comieron todo, o tal vez yo me perdí en el pasado y los corte todos para ahora estar sentado aquí y ver el atardecer, entonces debería llamarse el parque Carlos.
Me acabo de perder otra vez en mis pensamientos y no me amarre el cordón, me agacho y lo amarro, pero nadie se enamoró de mi, nadie dejo caer sus libros para que yo le ayudara a recogerlos, nadie se tropezó conmigo intencionalmente para preguntarme mi nombre, tal vez si debería limpiar mis zapatos y no andar solito en el parque.
Llevo aquí casi veinte minutos y no me he dado cuenta si han pasado personas o no, imagino que si, pues me daría miedo si no, como cuando estoy leyendo y olvido que estoy abrazado de alguien, ojalá hubiera guayabas todavía para comer un poco y ser feliz.
Ya casi es de noche y tengo que volver, no por que sea de noche pues a mi me encanta la luna, le tengo más resentimiento al sol pero con mis dedos no lo puedo tapar, me tengo que ir por que tengo algo importante que escribir, no recuerdo sobre que ni la razón, tal vez escriba de lo mucho que me perdí hoy.
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